Crítica: Valerian y la ciudad de los mil planetas (2017)

La última película de Luc Besson llega a los cines donde da vida a viejos personajes de un cómic olvidado.

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Fotograma: Grive Productions

Por Ismael Costa 

Una relación disfuncional.
La película del célebre director de “León, el profesional” (1994) y “El quinto elemento” (1997), fue publicitada como una aventura interplanetaria basada en un cómic de los años de Flash Gordon, desde los avances se prometía un viaje interestelar por varios planetas con ambientes hermosos, especies variadas, efectos bien hechos, acción y humor. Hubiera parecido que Cara Delevinge sirviera como una nota de “tómese con cautela” porque cada trabajo en el que se encuentra la renombrada modelo inglesa no es alabado por los críticos o el público.

Entré a la sala sin expectativa ni prejuicio y para mi sorpresa los primeros diez minutos fueron disfrutables. La historia y el desarrollo de la humanidad son explicados visualmente con un montaje y con muy poco diálogo, no se establece ningún personaje todavía pero se desarrolla el principio de la trama de esta manera, y creí que terminaría defendiendo a esta obra de todo el odio que ha recibido en las últimas semanas.

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Los problemas comienzan a surgir al aparecer los protagonistas; nuestro supuesto héroe, llamado Valerian (Dane DeHaan), es un mayor que se da a la buena vida y le gusta involucrarse con muchas mujeres, cualquier relación con “Guardianes de la Galaxia” es pura coincidencia. Él cual es acompañado por Laureline (Delevingne), una mujer fuerte y luchadora que no necesita a nadie (véase paréntesis anterior). La cual es cortejada constantemente por su superior, aparentemente el acoso sexual no es delito en sus carreras. La química o falta de la misma es puesta en exposición durante las siguientes dos horas, y la pareja no aprenderá ni evolucionara de ninguna manera al final.
La relación que puede llegar a tener el espectador con el largometraje es el mismo que se pudiera tener con esa persona que todos conocemos quien es físicamente perfecta pero se la pasa hablando idioteces. Si bien la audiencia quedará perpleja con los primeros escenarios esa imagen será ensuciada con los diálogos y la actuación patética. Los protagonistas necesitan ser rescatados al menos tres veces, la historia no se desarrolla de ninguna manera hasta los últimos 15 minutos y para entonces nadie querrá prestar atención o tomar en serio la exposición.

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Otra cosa para destacar es que de todos los mundos hermosos que se pueden imaginar en este universo solo se muestra uno y rápidamente los personajes principales son retornados a la estación espacial de donde provienen, un lugar hecho de acero oxidado y cero imaginación, como si se encontraran en Hawái e inmediatamente fueran abofeteados y enviados de vuelta a las afueras de La Matanza.

La franquicia que se tomó no poseía narrativas complicadas y largas, podría haberse desarrollado fácilmente con todos los recursos provistos, el hecho de que el producto final haya sido esta aberración del séptimo arte produce desesperanza.


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